Desde un cuarto del centro porteño, a cuadras del Obelisco o desde el embole en una oficina de Retiro pueden salir estas reflexiones poco ortodoxas. Una porteña que se la juega en el potrero: sin reglas claras pero con la garra del que se hace desde abajo. En esta ciudad que me ha ido asimilando, como a esa cicatriz a la que poco a poco te acostumbras.

30 mar 2008

A fin de mes, terminamos con algo gourmet.


Ahora que se termina el mes tenia que escribir algo. Ultimamente ando muy vaga o mejor dicho dividiendo el tiempo entre ocio, trabajo y universidad. Pero parece que mi calculadora se quedo sin baterias..

Tenia demasiado para contar dia tras dia pero fueron muchas las noches que estuve lejos de mi PC. Afortunadamente por buenos motivos.

Que puedo decir de Marzo...puf! a veces me pareció tan épico este mes que senti que estaba sobre el Titanic con Celine Dion cantandome junto a delfines alcoholizados del Mar Báltico.
Siempre digo que marzo es el verdadero comienzo del año: chau vacaciones, bienvenidas obligaciones. Semana Santa es ese obstaculo entre descanso y "el profesor de la Uni tiene tanta mala onda que nos cargo de cosas para leer".
Por suerte mis amigos esos dias santos son "de fierro" (gracias Canal 13)o sea estan cuando los necesito, en verdad, son como una pinta de Guinness. Ellos son los que me hacen el aguante para que yo salga a buscar algun bife por ahi.

Un colega siempre dice tengo un radar de "Rosty boys". Rosty no es nada en concreto, es una palabra de ficcion pero que define perfectamente a estos muchachos.
Ciertamente no se equivoca. En verdad, parece que el centro de convenciones de los Rosty Boys es Londres. Entonces porque no hacer un Master Program of Rosties o fundar una banda de rock ahi?.
Son señales divinas, es la brujula que los trae como un Mc-Combo con papas fritas y Coke a mi mesa. Serrat diria: niña dejate de joder con estos Rosty Boys!. Pero hay un stock considerable y tienen bandera roja, como los taxis porteños.

El fin de semana fui con mi Rosty boy a cenar a Rey Castro, un bello restaurant cubano de mi querido San Telmo (Peru 342). El menu muy caro, aunque fui invitada por este caballero. El plato "Ropa Vieja" es recomendable: carne argentina, arroz, mexican beans y mucho picante.

La noche termina con una copa de Malbec en un balcon de la calle Bolivar. Con la ciudad debajo nuestro, el ruido insoportable de los colectivos, el calor húmedo tipico de Buenos Aires, los niños de las casas usurpadas jugando toda la noche en la vereda, diferentes lenguas, diferentes acentos, con la dinamica de un aeropuerto de desesperanzados.
Jovenes turistas bajan por la calle Defensa hacia Puerto Madero. Sus casual escorts van apretadas en sus mini faldas al ritmo del ron, con su rimmel corrido por la cara posiblemente a causa de mucho alcohol, mucho ajetreo. Otro matiz de mi Buenos Aires querido.

Hoy he cobrado mi modesto sueldo y tengo suficiente dinero en la cuenta bancaria por eso me voy a cenar a un restaurant Gourmet con amigos en la Avenida Santa Fe. Mucho Sushi de Salmon, una copa de Malbec, una buena conversacion y buena vibra!

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